GUÍA
La VRAM es uno de los datos que menos se explica y más confunde al elegir gráfica. Aquí va la guía corta, sin vueltas.
La VRAM es la memoria propia de la tarjeta gráfica, separada de la RAM del sistema. Guarda las texturas, los modelos 3D cargados y los buffers de imagen que la gráfica necesita tener a mano para renderizar cada fotograma. Cuando un juego pide más VRAM de la que la gráfica tiene, no se "para" de golpe — el sistema empieza a mover datos entre la VRAM y la RAM del sistema (mucho más lenta), lo que se traduce en bajones de fotogramas, tirones y, en casos más extremos, texturas que tardan en cargar o se ven borrosas.
Estos números son orientativos y dependen del juego concreto — algunos títulos están mejor optimizados que otros con la misma cantidad de VRAM. Puedes ver la VRAM exacta de cada modelo en su ficha, en la sección "Especificaciones", y filtrar el catálogo completo por rango de VRAM desde la página principal.
Los juegos actuales usan texturas de mayor resolución, más objetos en pantalla a la vez y técnicas como el trazado de rayos, que consumen VRAM adicional para las estructuras que necesita el motor gráfico. Además, cada vez es más común jugar con el monitor en resoluciones más altas que hace unos años, lo que también incrementa la demanda de memoria. Por eso una gráfica con poca VRAM puede quedarse anticuada en este aspecto concreto antes de que su potencia de cálculo (los núcleos gráficos) deje de ser suficiente — son dos límites distintos, y conviene no ignorar ninguno de los dos.
Es un error común pensar que "más VRAM siempre es mejor": una gráfica con mucha VRAM pero pocos núcleos gráficos puede tener memoria de sobra y aun así no ser capaz de mover un juego con fluidez, porque el límite está en la capacidad de cálculo, no en la memoria. Lo ideal es que ambas cosas vayan equilibradas para la resolución a la que vas a jugar — ni sobra de VRAM con poca potencia, ni mucha potencia limitada por poca VRAM. Puedes comparar ambos datos, rendimiento y VRAM, en la ficha de cada modelo o directamente comparando dos gráficas en la home.
Si juegas en 1080p, 8-10 GB suele bastar. Si vas a 1440p, apunta a 12 GB o más. Si buscas 4K, no bajes de 16 GB. Y en cualquier caso, comprueba también el rendimiento puro de la gráfica en la guía de cómo elegir tarjeta gráfica — la VRAM es una pieza del puzle, no la única.